lunes, 16 de enero de 2017

LOS PEQUEÑOS OLVIDADOS

Mis suegros viven en una pedanía del municipio de Murcia, de esas tan cercanas ya a la capital que, más que pedanía, es casi una barriada. El asfalto de su calle no se ha renovado desde que me hice novio de la que ahora es mi mujer - y ya va para 20 años -, sólo lo han parcheado cuando la cosa era flagrante. Y con las aceras, otro tanto: a lo largo de la calle hay una mezcolanza de tramos de distinto pavimento y altura, incluso algunos son de esos adoquines de cemento liso que se ponían hace décadas y que ahora están en un estado lamentable, o de esas con bordillo y piso de argamasa de la que hace tiempo que se sueltan las piedrecitas. Como no es la calle principal del pueblo y se ve que no ha vivido ahí ningún Pedáneo, se junta el hambre con las ganas de comer.

Otra: en Puerto de Mazarrón han dejado el Paseo Marítimo y la calle Mayor hechos un primor, pero la calle principal del Rihuete Alto tiene más baches que un patatal, y hay aceras y calles en la Ordenación Bahía que están tan mal que una amiga mía la llama "Ordenación Faluya" (ten cuidado, Inma, que el humor negro está muy mal visto hoy en día).

Recordar estos dos casos que conozco en primera persona me lleva a acordarme a su vez de ese Plan Especial de Barrios y Diputaciones (en algunos municipios se les llama Diputaciones a lo que en otros se conocen como Pedanías) que se le reclama a la CARM desde el Ayuntamiento, Asociaciones de Vecinos y otros colectivos de Cartagena, y me hace entienderles un poco más.

Si es que es normal.... En otra entrada hablaba de cómo nos gustan y encandilan las grandes obras, y los políticos lo saben. Entre eso y que, justo es decirlo, hay grandes obras que son muy necesarias y nos benefician a muchos (como El Gorguel), muchas veces los presupuestos autonómicos o municipales se centran demasiado en ellas. En ellas y en otras que son de menor relevancia pero que se ejecutan en los lugares más céntricos o turísticos de nuestras ciudades y pueblos para "ponerlos bonitos", pensando en que las disfruta mas gente o generan atractivo turístico y/o comercial. Por supuesto que estoy de acuerdo con que se hagan aquellas que son necesarias y requeridas por los vecinos o potenciales usuarios de las mismas, con que tales obras embellecen o mejoran nuestras poblaciones, y con que muchas de ellas generan importantes beneficios inducidos, pero a cambio de dejar muchas pequeñas actuaciones - no tan resultonas o con tantos demandantes - condenadas al olvido "hasta cuando toque".

Lo malo no es que te toque menos a menudo de lo que tú consideras correcto...Lo malo es que a ciertos barrios, calles, barriadas, Diputaciones o Pedanías, y pequeños pueblos, que suelen tener tendencia a estar alejad@s del centro de su población de referencia, les toca muy, muy de vez en cuando,  demasiado de vez en cuando, que les arreglen o le mejoren algo. Les toca menos que la Lotería a los vecinos de Carlos Fabra - que ya es mucho decir, no sé si pillais la ironía -, y a veces hasta nunca les toca, con lo que el agravio comparativo y el cabreo vecinal están servidos. A un vecino de la calle del Carmen o a un turista (sea extranjero o de la capital murciana, que para algunos viene a ser lo mismo) le parecerá perfecto que el centro de Cartagena esté de dulce de tan bonito, o que el Aeropuerto abra de una puñetera vez, pero el vecino de La Aparecida lo que agradecería de veras es que le arreglen la puñetera farola que lleva seis años fundida, o que le pongan al menos otras dos en el pueblo porque le da un terror horrible cada vez que su hija tiene que volver a casa después de que se ponga el sol, de lo oscuro que está todo.

Se tiende quizá a pensar en términos demasiado individuales - actuación por actuación - o "glamurosos", dejando que el dichoso árbol no nos permita contemplar el bosque. No sería entonces nada desdeñable imponer por norma que, una vez cada tantos años, desde la Comunidad Autónoma se apoyara adicionalmente a las entidades locales destinando una gran parte - cuando no el grueso - del presupuesto de infraestructuras regional a ese tipo de pequeñas obras, ya fueran de competencia municipal o autonómica. De ese modo, de una tacada se solucionarían un montón de esos pequeños problemas - o se generarían muchas pequeñas mejoras - en la vida de muchos vecinos, antes de seguir con las cosas más grandes. Una manera de hacer que esos barrios, Pedanías o Diputaciones, o pequeños pueblos no tan turísticos ni céntricos se revitalizaran, se convirtieran en mejores sitios para vivir o trabajar y, de paso, de hacer que sus vecinos sintieran que ellos también están en el puchero regional. De que pensaran que el dinero de sus impuestos también se usa para algo cercano. Que se les tiene en cuenta.

Un par de papeleras por aquí, un jardincito por allá, una acera nueva por este lado, una oficina de atención municipal y una coqueta placita con bancos en otro, asfaltar de nuevo unas pocas calles, el patio de la guardería municipal o la nueva carretera de acceso....Una especie de "Plan RM", por así decirlo - en analogía con ese Plan E que promovió Zapatero con muy buenas intenciones pero que se le quedó corto con la magnitud del descalabro económico mundial de 2008-2014, aunque con la misión de revitalizar los pequeños núcleos de población y no sólo a las contratas de obra civil -, impulsado y financiado por la CARM cada cierto tiempo, al que barrios, Pedanías, Diputaciones y municipios pequeños (menos de 2000 habitantes), estos últimos también de forma conjunta, presentarían proyectos candidatos de obras y mejoras o dotación de servicios.

Se establecería un importe máximo de las actuaciones (aceptando costes mayores excepcionalmente en función del atractivo social y la demanda vecinal del mismo) por proyecto, Pedanía (barrio o Diputación) y municipio, para que "cayera muy repartido" como las mejores pedreas de Navidad. La preferencia al seleccionar los proyectos sería inversamente proporcional al coste (para poder hacer más cosas en cada sitio) y al número de intervenciones en el periodo precedente (para no centrarnos siempre en los mismos lugares), y directamente proporcional al tiempo transcurrido sin actuar en el correspondiente núcleo de población (para no olvidarnos de ninguno), con la misma excepción que comenté antes. La concepción y ejecución de estos planes especiales debería ser obligatoria pero a la vez bastante flexible, y coordinada con la ejecución de grandes obras: ni el periodo ni el porcentaje del presupuesto deberían estar demasiado encorsetados, para no eternizar tampoco en demasía los grandes proyectos ni dejar a los pequeños mucho tiempo olvidados. Algo así como: "deberá ejecutarse un Plan RM cada dos legislaturas como mínimo, y uno cada legislatura como máximo, dedicando entre el 40 y el 75 por ciento del presupuesto de Infraestructuras, incluyendo obras de mantenimiento y conservación", no fuera que algo como El Gorguel se nos quede pendiente de acabar un ejercicio, o en barbecho un año entero, por no mover el plan al año siguiente o por no ajustar algo su dotación el año que toque de un 75 a un 68%.

Esto no quiere decir que el resto de anualidades no se consignen partidas para este tipo de trabajos, claro, aun cuando la perspectiva en la elaboración del presupuesto sea la "típica" del resto de ejercicios. Estamos hablando siempre de echarle, por norma, un ojo especial a estas  cosas cada cierto tiempo, para que no se nos pasen. De darle un empujón adicional desde San Estéban a nuestros municipios de tanto en tanto. Una forma de que para los pequeños olvidados de casi siempre sea también realidad el lema de la CARM estas pasadas Navidades: "Entre todos, hacemos Región". Pues que se note, leñe....

viernes, 16 de diciembre de 2016

HUMANIZAR LAS CIUDADES (II)

El pasado nueve de Diciembre apareció en el diario La Verdad una noticia sobre "el menguante patrimonio histórico" de la ciudad de Murcia con la que no puedo estar más de acuerdo: Una gran parte del mismo ha desaparecido con el paso de los años víctima del desarrollismo franquista y de las primeras etapas de la Democracia actual, en nombre del cual se echaron abajo innumerables edificios emblemáticos e incluso restos arqueológicos sin preocuparse del valor que tenían o de su posible rehabilitación. Por eso mi ciudad no tiene lo que podemos considerar un Casco Histórico, sino que está salpicada de pequeñas-grandes perlas aquí y alla: los entornos de la Catedral, Plaza Santo Domingo, del Romea y de las Flores; la Estación del Carmen y la de Caravaca; la Torre de los Nueve Pisos o los edificios Victoria y Zabalburu, el Mercado de Verónicas -al que le hace falta un repaso -, varios palacetes salpicados por el centro... Edificios de gran valor y belleza pero diseminados entre anodinas estructuras modernas y que no forman entre ellos un conjunto coherente salvo a pequeña escala. Todo porque otra de las "patas" de la humanización de las ciudades de la que hablé en la primera parte de la entrada - la recuperación y puesta en valor de instalaciones o edificios emblemáticos (ya sean residenciales, industriales o militares) para su uso y disfrute de vecinos y visitantes - nos llegó demasiado tarde.

Con Cartagena, orgullosa joya modernista de la Región, por suerte no pasa eso como todos sabemos. Como si el Destino pensara que no era suficiente con los restos romanos y púnicos, con las murallas o con los castillos que coronan sus cinco colinas - la Pequeña Roma -, su casco histórico es un precioso conjunto coherente, restaurado - o en vias de hacerlo - con criterio que brilla con una belleza y un encanto únicos, fruto de lo que otrora fue una debilidad pero que la ciudad portuaria ha sabido convertir en una fortaleza: el centro ha sido durante muchos años un barrio cuasimarginal en el que había que atreverse a entrar y que no era atractivo para la especulación inmobiliaria, por lo que las fachadas modernistas han sobrevivido hasta el momento en el que empezaban a considerarse otros factores - como el atractivo turístico - en el urbanismo de las ciudades. La expansión de la UPCT también ha aportado su granito de arena a la puesta en valor de edificios como Antigones, el Hospital de Marina, La Milagrosa o los pabellones del CIM.

A mi modo de ver, ese es el ejemplo que se debe seguir en el desarrollo de las ciudades actuales, mirando hacia el futuro pero sin olvidar mantener, conservar, recuperar para vecinos y visitantes, y valorizar, un pasado que nos recuerda de dónde venimos. Es cuestión de darle otra vuelta. Ejemplos para actuar en las dos ciudades que he mencionado (que son las que más conozco) hay muchos:

Empiezo por la capital regional no por nada, sino porque - por desgracia - acabaré antes: Lo de la Cárcel Vieja parece que va para adelante, bien. La antigua Estación de Caravaca está restaurada, pero en vez de albergar las oficinas y garaje de EMUASA podía convertirse en el Museo del Ferrocarril de la ciudad - en una muy agradable conversación con D. Antonio Andreu, Presidente de la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Murcia, me enteré de que sus peticiones al respecto no han sido atendidas, cuando en las instalaciones de la CAMPSA en Escombreras hay dos tractores de arrastre diesel en muy buen estado, y tienen medio apalabrada la cesión de material rodante con el Museo del Ferrocarril de Madrid, a falta sólo del necesario apoyo institucional -. El yacimiento de San Estéban, todo un barrio musulmán de Medina Mursiya - un valioso tesoro de su época aunque no sea tan antiguo como el Teatro Romano de Cartagena - está aún tapado con lonas y sin musealizar, siete años despues (tampoco podemos chillar mucho, que lo del Anfiteatro Romano es más sangrante). Varios pabellones del Cuartel de Artillería siguen cayéndose cuando podría darseles uso (¿Qué tal una versión del mercadillo de los establos de Candem Town, en Londres?), igual que al antiguo edificio de Correos o el de Hacienda cuando se construya la nueva sede. El refugio antiaéreo de la Plaza Santo Domingo estaría bien que fuera visitable... Y aún queda por ahí alguna casona cuya fachada puede conservarse dando alma a  algún nuevo edificio.

En Cartagena mejor ir por temáticas, porque si no no acabaríamos nunca: Por supuesto, la continuación de las restauraciones en el Casco Antiguo y la puesta en valor de todo resto romano o cartaginés que se ponga a tiro ( especial relevancia tienen el Anfiteatro, el Parque Arqueológico del Molinete con palacio de Asdrúbal incluido, el puerto romano reciemtemente descubierto o la Plaza del Lago). La Plaza de Toros,.aunque sea llevándola pieza a pieza a otro sitio. Todo lo que huela a Modernismo, también (lo de la Casa del Niño encanta, sobre todo si vuelve a albergar el CEHIFORM y el patrimonio fotográfico regional vuelve a exponerse  en vez de estar guardado en un almacén), incluyendo la creación del Museo Regional del Modernismo que pedía la Fundación Beltrí. Las baterías de Santa Ana y Trincabotijas deberían seguir el mismo camino que el Fuerte de Navidad, y junto con los castillos de San Julián, Galeras y La Atalaya, el Arsenal, Capitanía, el Parque de Artillería y los Túneles del Espalmador (no sé si me dejo algo) podrían formar un pequeño "parque-museo" de temática histórico-militar (una sala de conciertos en estos últimos sería original, accediendo mediante autobuses o con el catamarán turístico). El antiguo Penal de San Antón bien podría ser un museo carcelario, esas curiosidades atraen a los turistas. Y, finalmente, la antigua fundición de Peñarroya a los pies del cerro de San Pedro - cuya altísima chimenea es otro icono del Puerto -. Si se descontamina, se limpia y asegura, conectada mediante un tranvía urbano y justo enfrente de la futurible "T2" de Cruceros, ¿no sería un emplazamiento atractivo y original para un "Museo de la Industria Pesada de Cartagena" con subida a lo alto de la chimenea incluida? ¿No merecería la pena echar un vistazo a ver quien es su titular y buscar un acuerdo de cesión?

Seguramente me dejaré otros posibles espacios y edificios en cualquiera de las dos ciudades, y espero que me perdonéis. Cualquier aportación vuestra a este post será bien recibida por el que suscribe y por cualquier Aladroque, Barrigaverde, murciano (de la Región) con otra Denominación de Orígen o turista. Lo mismo con las provenientes del resto de municipios. Sólo hacen falta dinero, tiempo (vuelvo a recordar la anécdota de Napoleón)..... y un poquito de voluntad política.

viernes, 9 de diciembre de 2016

HUMANIZAR LAS CIUDADES (I)

La revolución pendiente para las ciudades actuales es la recuperación de los espacios públicos para el disfrute de los vecinos, concepto que incluye tanto la peatonalización y restricción del tráfico y la rehabilitación de edificios y espacios emblemáticos o históricos como un  urbanismo amable y sostenible que premie la interacción entre los vecinos y su entorno en vez del dominio del ladrillo y el asfalto.

Durante años, las ciudades han sido sólo lugares para dormir y poco más, con lo que se le restaba importancia a su disfrute y a la calidad de vida, y la modernidad implicaba simplemente construir avenidas y edificios nuevos sin importar lo que te llevabas por delante. Casos como el de Murcia - a la que el desarrollismo franquista y protodemocrático dejaron sin apenas casco histórico - o Cartagena - durante años la ciudad más contaminada de España y que, a mi modo de ver, se ha visto perjudicada en los servicios por esa errónea visión de ciudad-dormitorio - atestiguan ese error.

Hoy en día queremos una ciudad diferente: cómoda para vivir y pasear, sostenible, bien equipada, con espacios para el disfrute de sus habitantes - parques, zonas peatonales o para vehículos de movilidad personal -, con aire lo más puro posible y en la que se respete y dé valor al patrimonio histórico y arquitectónico. Un lugar donde VIVIR, no sólo donde dormir.

La primera cuestión - las peatonalizaciones - implica sacrificios, por supuesto. Estamos acostumbrados a ir en coche a todos lados, y de puerta a puerta, por lo que nos generan una gran resistencia al cambio. Lógico y normal, cuando no hay una red de transporte colectivo (público o no) eficiente y bien estructurada, ni se toman medidas para fomentar y facilitar ese necesario cambio de mentalidad que poco a poco se va haciendo un hueco entre nosotros y que supone una gran mejora en nuestra calidad de vida, por no hablar de las esperadas reducciones de las facturas energética, sanitaria y de limpieza/mantenimiento que implicarían tales medidas. Unas medidas que, para conseguir su objetivo final y para que la transformación mencionada sea más llevadera y efectiva, no deben quedarse en el mero corte de calles o limitaciones de acceso de vehículos: la mejora y ampliación de los sistemas de transporte público colectivos, creación de aparcamientos disuasorios municipales, situados cerca de intercambiadores de transporte, vigilados y gratuitos con tu billete de bus o tranvía; bonificaciones en la compra de vehículos eléctricos unipersonales o en la tributación a establecimientos que - ya sea de modo particular o a nivel de asociaciones de comerciantes - ofrezcan servicio de transporte y reparto gratuitos y adquieran vehículos eléctricos para ello; intermodalidad en el transporte público colectivo, con bonos multitransporte y/o billetes válidos para cierto periodo de tiempo.... Serían buenas soluciones que contribuirían a hacerlo todo más fácil y permitirían reducir la necesidad del paso de coches y motos por el centro de la ciudad, posibilitando la instalación de carriles bici o medios colectivos de transporte en vías en las que ahora sería cuando menos complicado (mete tú ahora el tranvía por la Gran Vía de Murcia, sin cambiar nada, y verás la que lías...).

Ejemplos de esta transformación urbana en curso los tenemos, por ejemplo, en la peatonalización de las calles del casco antiguo de Cartagena, en el urbanismo de las zonas Norte y Sur de Murcia - con plazas ajardinadas, calles peatonales, carriles bici segregados en algunas áreas y espacio entre edificio y edificio -, el proyecto de peatonalización parcial de Alfonso X, la implantación del servicio MuyBici y el plan para fomentar el uso de la bici como medio de transporte urbano en el centro, en estos casos también en la capital regional.

Una transformación de nuestra forma de desplazarnos en los entornos urbanos que resulta deseable ya que, a cambio sólo de alguna pequeña incomodidad, trae consigo una reducción de la contaminación acústica y atmosférica y un mayor disfrute activo del entorno. La combinación del uso de  medios de transporte colectivos e individuales ligeros ( bicis y patinetes por un lado, cacharros eléctricos tipo Segway o similares por otro) es, a mi humilde modo de ver, el futuro imparable de los desplazamientos urbanos, eliminando el exceso de coches de nuestras calles y permitiendo disfrutar de una ciudad más agradable y apetecible que los vecinos, la hostelería y el comercio agradecerán con el tiempo sin duda alguna.

Una transformación que, evidentemente, llevará su tiempo. Bastante tiempo (más que el que dura una legislatura, para desgracia de algunos). Pero dejadme que os cuente una anécdota sobre los proyectos de larga duración:

Cuando Napoleón gobernaba Francia - y media Europa - cuentan que, en uno de sus Consejos les dijo a sus generales que quería que se plantaran arboles a lo largo de todas las carreteras del país, para que sus tropas se desplazaran a la sombra y así llegaran a una posible batalla sin el desgaste de una caminata bajo el sol (joder, amigo gabacho...¡pues imagínate en Murcia...!). Uno de sus comandantes, escandalizado le espetó: "Pero, Mi General... ¡Tardaríamos treinta años!". Y Bonaparte, imperturbable, se volvió hacia él y contestó: " Ah, claro... Pues entonces... ¡Razón de más para que empecemos inmediatamente!"

Pues eso.

miércoles, 16 de noviembre de 2016

EL GORGUEL, UN PROYECTO ESTRATÉGICO

En otra de las entradas de este blog criticaba la profusión de grandes obras faraónicas, muchas veces sobredimensionadas o innecesarias, a la que tanto estamos acostumbrados en este país. Sin embargo, hoy voy a hacer una defensa sin fisuras de una de ellas, y precisamente por todo lo contrario.

Si hay una infraestructura en la Región de Murcia que se merece el calificativo de Estratégica, es sin duda la nueva dársena de El Gorguel con sus terminales TECO y Ro-Ro. Y esto es así por dos razones principalmente:

- En primer lugar, la terminal y sus dos ZAL asociadas - Los Camachos y Nonduermas-, permitirán que la Región de Murcia entre por la puerta grande en un sector económico hasta ahora prácticamente no explotado en esta zona y en clara expansión: el de las operaciones logísticas de alto nivel.

En un mundo globalizado y con la amenaza del cambio climático sobre su cabeza, los reducidos ratios de coste y emisiones contaminantes por tonelada transportada han aupado al transporte marítimo y al terrestre por ferrocarril a los primeros puestos en el ranking de intereses tanto de empresas de transporte y distribución como de los gobiernos nacionales y de la UE, experimentando un enorme crecimiento en los últimos años.

Infografía recreando la TECO de El Gorguel

En nuestra Región tenemos la suerte de contar con el que es el puerto más rentable de toda la Red de Puertos del Estado durante los últimos seis años, cuarto por mercancías y octavo por pasajeros (Jun-2017): el magnífico Puerto de Cartagena. Su ubicación sobre las rutas que vienen de Asia y utilizan el Canal de Suez es privilegiada - los buques no tienen que desviarse hacia el Norte rodeando las Baleares, Córcega y Cerdeña en busca de los puertos de Valencia, Barcelona o Marsella, y cada milla que no te desvías supone un considerable ahorro de costes -, tanto que su tráfico de contenedores ha crecido un 400% en los últimos 16 años. Pero, a pesar del enorme potencial de crecimiento del sector que un informe de la consultora Océan Shipping augura, dado el nivel de saturación de los puertos actuales y el auge de este tipo de transporte, sus posibilidades de pillar un trozo del pastel quedan coartadas por la falta de espacio.

Este problema quedará solucionado con la nueva dársena, que podría llegar a mover hasta cuatro millones de TEUs (de contenedores, para entendernos) al año, según el estudio mencionado antes. Otro estudio, éste de la Autoridad Portuaria de Cartagena (APC) la sitúa como la inversión más rentable para la Región de Murcia, con un impacto en la economía regional de 290 millones de € al año y en el empleo de unos 3000 puestos de trabajo.

Las ZAL de Los Camachos y de Murcia-Nonduermas serán su complemento perfecto, proporcionándole la intermodalidad barco-tren-camión y la capacidad de distribución a nivel local, nacional e internacional a través de la conexión con el eje FERRMED. Para la ZAL de Murcia se estima un impacto laboral de entre 2500 y 5000 nuevos empleos, y uno económico en torno al 3% de las exportaciones regionales, y para la de Los Camachos se podrían esperar unas cifras iguales e incluso mayores (ya ha quedado bastante claro que son dos ZAL complementarias, que nadie le roba la ZAL a nadie - pura DEMAGOGIA- y que ambas tienen todo el sentido del mundo).

Las tres infraestructuras harán de nuestra Región el mayor nodo logístico del Sureste español, de alcance internacional, pero para ello deben estar perfectamente conectadas entre sí y al FERRMED mediante una vía férrea EXCLUSIVA para mercancías, de forma que éstas puedan moverse con agilidad y sin que haya interferencias con el tráfico de viajeros. De nada sirve tener una gran capacidad de almacenaje si no tenemos gran capacidad de distribución.

- En segundo lugar, al trasladar la actual TECO desde la dársena de Cartagena a la de El Gorguel, el espacio que ahora ocupa queda liberado para acometer otro gran proyecto de interés para nuestra economía y que llevará al Puerto de Cartagena a ocupar un lugar aún más importante dentro del panorama de los puertos españoles: la ampliación de la Terminal de Cruceros y la conversión de la dársena en puerto "Home" ( puerto de inicio y/o final de cruceros turísticos).

El puerto cartagenero es un lugar ideal para una iniciativa de estas características: a su privilegiada posición en el Mediterráneo antes comentada se une la belleza de una orgullosa ciudad con mas de tres mil años de historia, que atesora multitud de atractivos: desde los restos púnicos y romanos (el Teatro, el Foro y las termas, el Parque Arqueológico de El Molinete con el Palacio de Asdrúbal, ese Anfiteatro que tendría que estar ya al descubierto,...) hasta su recuperado casco antiguo modernista con sus hermosos palacios y balconadas (el Gran Hotel, el Palacio de Aguirre, el Casino, la obra de Víctor Beltrí...), pasando por su arquitectura militar y de defensa ( las baterías de la bocana del puerto, el edificio de Capitania, el Arsenal...).

El crecimiento del tráfico de pasajeros también ha sido impresionante en los últimos años, llegando a coincidir hasta cuatro grandes cruceros el mismo día, y la conversión en puerto "Home" lo harán llegar a mayores cotas. El impacto de ese aumento en el turismo de cruceros en la economía y el empleo locales será enormemente positivo. Lo único que hace falta son dos cosas: más hoteles y mejores conexiones con el futuro-presente Aeropuerto Regional, con la capital y con la costa marmenorense.

Pero no sólo tendrá efectos sobre la ciudad portuaria y su comarca. A nadie debería escapársele que el fuerte tirón del turismo de cruceros en Cartagena es, como muy bien dice su alcalde, beneficioso no sólo para ella sino para toda la Región de Murcia. Por un lado, todo crecimiento de la actividad económica y del empleo redunda en un beneficio directo para las arcas regionales y, por otro, la ciudad queda a tiro de piedra de otros lugares de interés de nuestra Región, como el Mar Menor, el Noroeste o la propia capital murciana. Cualquier crucerista que decida iniciar o finalizar su singladura en Cartagena puede decidir pasar unos días en la ciudad y desplazarse a alguno de los otros lugares si se disponen las conexiones adecuadas, y eso supone trabajo y crecimiento para el lugar visitado.

El carácter estratégico de El Gorguel queda, como se ha demostrado, fuera de toda duda. Si hay una infraestructura que merece la pena desarrollar para beneficio de toda nuestra Región, es esa, aunque se tenga que replantar a mano cada tallito de Posidonia Oceánica o pescar con salabre cada pezqueñín que haya en la zona. Para darse cuenta de ello, no hace falta ser ni Aladroque ni Barrigaverde, sólo aplicar el sentido común.

Nota: Si queréis conocer algo más sobre la terminal de El Gorguel y las ZAL regionales, podéis visitar estos enlaces:



Artículo de opinión de D. Adrián Ángel Viudes, ex-presidente de la APC, enero 2019:

http://www.laverdad.es/opinion/escombreras-gorguel-20190126004413-ntvo_amp.html

https://www.ieemadrid.es/producto/el-nuevo-puerto-de-el-gorguel-una-infraestructura-necesaria-y-obligada/

https://www.enae.es/sala-de-prensa/el-presidente-de-la-autoridad-portuaria-de-cartagena-considera-clave-el-gorguel-para#gref

http://www.caminosmurcia.es/informes/2013_05_02_13_16_18-1.pdf

Anexo (mayo 2019)

Recientemente se ha puesto sobre la mesa una segunda ampliación de la Dársena de Escombreras (lo que se conocía como "Escombreras 2" y ahora como “Barlomar”) como supuesta alternativa a El Gorguel, publicitándola como una alternativa que eliminaría el impacto ambiental del proyecto, o como " paliativo" ante el retraso que éste arrastra.

Para empezar, seamos realistas: Es absurdo hacer Escombreras 2 y después hacer El Gorguel, serían 850M€ lanzados a la basura ... Así que, si  se empieza  ese camino, ya le podemos decir adiós a El Gorguel.

En segundo lugar, no es cierto que constituya una alternativa equivalente. El Gorguel cuadruplica prácticamente el movimiento de contenedores de "Escombreras 2" y permite que atraquen buques de mayor calado, lo que desarrollaría mucho más el puerto y nuestro sector industrial.

En cuanto a los retrasos del proyecto de El Gorguel,  mi impresión es que no está parado y sin enviar a Bruselas por la tramitación ambiental asociada a impactos insalvables y/o gratuitos.... Otros proyectos, de menor importancia estratégica e impactos ambientales mucho más extensos, graves e innecesarios (Marina de Cope, La Cerrichera, Novo Carthago...) se han tramitado, o pretendían tramitarse, en mucho menor tiempo.... Está parado por las presiones de Valencia y Barcelona, cuyos puertos quedarían, planes de expansión incluidos, muy tocados en sus sus cifras de movimiento de mercancías por la magnífica posición que el Puerto de Cartagena tiene sobre las rutas marítimas internacionales que cruzan el Mediterráneo.

Por último, es innegable que la nueva dársena tendrá impacto sobre la costa, pero pueden implementarse muchas medidas de compensación (un estudio de la dinámica de las corrientes marinas en la zona, aprovechándolas capacidades de la UPCT y del Instituto Español de Oceanografía para contrarrestar el efecto de los espigones con arrecifes artificiales, por ejemplo, imponer la propulsión eléctrica en buques apoyo y remolcadores, establecer las tarifas portuarias con criterio de la Eco eficiencia del buque, eliminar la carretera de acceso haciéndose este por la línea ferroviaria -  electrificada, sobre la que puede desplazarse un tren de transporte de personal o vehículos mediante una plataforma que se acopla a los raíles - desde Los Camachos y por barco desde Escombreras), sería un impacto limitado y localizado geográficamente, en absoluto realizado de forma gratuíta dado el desarrollo económico y laboral que lleva aparejado. Debe tenerse en cuenta además que la apertura al servicio comercial de la nueva dársena y sus conexiones ferroviarias eliminará miles de Tm de CO2, dado que el transporte ferroviario y marítimo de mercancías son modos mucho más eficientes medioambientalmente que el transporte por carretera mediante camiones. Y también hay que considerar el hecho de que ahora mismo tienes prácticamente el mismo impacto sobre la fauna marina, sólo que los buques pasan tranquilamente a pocas millas de nuestra costa.

https://www.sectormaritimo.es/responsabilidad-medioambiental-eficiencia-del-transporte-maritimo/amp

https://www.laverdad.es/opinion/escombreras-gorguel-20190126004413-ntvo_amp.html

lunes, 31 de octubre de 2016

TE EQUIVOCAS DE ENEMIGO

Mi amigo Pedro Agüera, cartagenero exiliado primero en Las Torres y después en Mallorca, esperaba con ganas una nueva entrada del blog. Pues le voy a dar, con cariño, en uno de los sitios donde probablemente más le duela: justo entre Cartagena y Murcia. Espero que no me lo tenga demasiado en cuenta.

Te equivocas de enemigo y de estrategia, digo, y me refiero al polémico Alcalde actual de Cartagena, D. José Lòpez, de Movimiento Ciudadano, y a todos los demás cartageneros que le echan la culpa de casi todo a los que vivimos en la ciudad de Murcia.

No puedo ni darte ni quitarte la razón en tus quejas salvo a título personal y desde la distancia, porque yo no he estado en el meollo del reparto autonómico de inversiones, ni he visto los informes de la UPCT que mencionas, ni soy el encargado de tomar según qué decisiones. Con la perspectiva que da el ser Barrigaverde de nacimiento pero medio Aladroque por adopción (por aquello de que uno no es de donde nace, sino de donde pace, y hace casi trece años que bajo a pacer a Cartagena de lunes a viernes, más cuatro años de estudio en la UPCT) , entiendo que en este asunto hay un poco de todo:

- Hay quejas más que justas en las que tenéis más razón que un santo (el Rosell y la ratio de camas en el área de salud de Cartagena, por ejemplo). Es muy cierto que vuestra comarca ha sido a veces maltratada, o que faltan servicios (con las TIC que existen hoy, descentralizar es relativamente fácil).

-  Hay cosas que, aunque os dé rabia, tiene lógica que se hagan de cierta forma, como hacer - además de en Los Camachos - otra ZAL en Nonduermas (una ZAL no es en exclusiva la playa de contenedores de un puerto, sino una instalación donde tiene lugar el intercambio de mercancías entre diferentes medios de transporte, situada en un lugar estratégico con buenas comunicaciones y/o gran volumen de actividad comercial, y la capital murciana lo es) o que ciertos servicios se instalen en la capital (no por el mero hecho de serlo sino porque su población es dos veces mayor - tres si se considera su área metropolitana - y, al estar geográficamente centrada en el territorio regional, es más fácil llegar desde los demás municipios).

- También hay bastante demagogia y malentendidos, ya sea por desconocimiento o precipitación ( en España nos encanta saltar al primer titular aunque no tengamos ni puñetera idea del tema), porque os la han jugado demasiadas veces y ya está la cosa como con Pedro y el lobo, o por intento de sacar provecho político y ganar partidarios para la causa (el Corredor Mediterráneo, por ejemplo, no son los cien metros más cercanos a la orilla...Eso es la Servidumbre de Protección del Dominio Público Marítimo-Terrestre, pero en ocasiones interesa que se confundan los términos. Y la ZAL de los Camachos no está parada porque se la vayan a llevar a Murcia, sino porque está vinculada a la TECO de El Gorguel, cuyo desarrollo está bloqueado por problemas en la Evaluación de Impacto Ambiental, ya que la costa entre Cartagena y Cabo de Palos está bajo fuerte protección medioambiental. Mientras eso no se solucione, las empresas no quieren arriesgarse).

-  Incluso, siendo malpensado, se podría pensar que el tema del desprecio a Cartagena se usa a veces para encubrir otros intereses, sin importar los incendios que provoque y demostrando una total falta de escrúpulos ( el solar del Rosell queda muy a mano para ubicar un hospital, ¿verdad?... Pues imagínate para un residencial de pisos de lujo).

Pero el caso es que no voy a eso. A lo que voy es a que, verdad o mentira, malentendido o realidad, siempre tenemos la culpa los que vivimos en Murcia y comarca, o eso es lo que nos parece llegar desde el otro lado de los Puertos. El famoso pero inexistente Malvado Ejercito del Pimentón.Tenemos la culpa de todo lo que no tiene Cartagena. Tenemos la culpa de las decisiones que otros tomaron hace cientos de años. Tenemos la culpa hasta de que la puñetera aguila perdicera anide justo dónde y cuando se corre la Ruta de las Fortalezas, manda huevos. Y ya cansa, joder.

En eso estriba el problema, en que nos echáis la culpa A LOS CIUDADANOS y  DE TODO, sea cierto o no, y muchas veces de muy malas maneras. Los vecinos de la capital queremos que nuestra ciudad mejore, evidentemente, y hacemos nuestras peticiones en consecuencia. Arrimamos el ascua a nuestra sardina,  como vosotros y como los otros cuarenta y tres municipios de la Región. Como todos, cuanto mejores servicios tengamos, mejor, faltaría mas. Si se establece que determinada inversión se va a hacer en nuestra ciudad, pues bienvenida sea. En eso no somos diferentes a ninguno. Nosotros no vamos a cuestionarla ni a rechazarla, como tampoco haríais vosotros, ni vamos a pararnos en si la decisión ha respetado el criterio de equilibrio territorial o no.

Pero es que esa no es nuestra tares. No somos nosotros, los vecinos de Murcia, quienes decidimos cuánto se invierte dónde. No somos los que tenemos que velar por un reparto equilibrado de la inversión y de la prestación de servicios, los responsables de hacer Región, estemos de acuerdo o no en que se podrían hacer mejor las cosas. La responsabilidad de ello recae, querido alcalde, en el Gobierno y las Instituciones de la Comunidad Autónoma, no en los vecinos de la capital. Por eso, cartagenero moreno, te digo que te equivocas de enemigo. Si no se han hecho las cosas bien, es a ellos a quienes tenéis que recriminárselo. A Fulano, Presidente de tal fecha a tal otra, o a Mengano, diputado regional en tal legislatura. Por mucho que los de uno u otro lado de la Cadena insistan, lloren, influyan o pataleen, ELLOS son quienes deben mantener una visión Regional sobre cada asunto y actuar en consecuencia (otra cosa es que la decisión te guste o no).

Si no lo han hecho, no es culpa nuestra, así que dejadnos en paz con tanta matraca. Si no han sabido hacer bien su trabajo, con amplitud de miras y la mencionada visión regionalista (lo cual tampoco quiere decir que cada vez que digáis algo se os tenga que contestar "Amén"), no lo pagues con nosotros. En todo caso, ellos deberían ser el blanco de vuestros dardos, no la gente de a pie.

Por eso también te digo que te equivocas de estrategia. No es lo mismo decir las cosas claras y con firmeza (como tus manifestaciones sobre el estado del Mar Menor en las que decías que  se metieran los intereses políticos por donde les cupieran y arreglaran el tema, y en las que estoy contigo no ya al cien sino al doscientos por cien) y reivindicar lo que toque, que salirse de madre un día sí y otro también. No por chillar mucho y armar bulla vas a conseguir todo lo que exijas. Porque las bravatas llaman la atención sólo unas cuantas veces, con el consiguiente cabreo. Las primeras veces la otra parte quizá se esfuerce en responderte, y quizá a veces consigas algo para callarte la boca. Pero con las siguientes, cuando ya vemos de qué va el tema, cuando las faltas al respeto y las muestras de arrogancia se suceden, cuando le echas la culpa al que no tiene ni arte ni parte, lo único que conseguirás es que el que tienes enfrente desconecte y te mande muy lejos sin esperar a oir lo que tengas que decir, por muy razonable o veraz que seas, y no habrás conseguido nada. Así no se resuelven los problemas, y eso sí que no es bueno; ni para Cartagena ni para Murcia.

Querido amigo: Esto no va de cuál de nuestras dos ciudades gana, sino de que ganemos todos, en los 45 municipios. Así que los chulitos de ambos lados del Puerto que se larguen a otra parte. Sin que sirva de precedente, por una vez a ver si aprendemos del fútbol y dejamos la cosa en empate. Tenemos una Región muy grande que crear entre todos.

sábado, 22 de octubre de 2016

REPITIENDO ERRORES

Hace unos dias escuché al presidente de la patronal de los promotores pidiendo apoyo a las administraciones para pasar de las 50.000 viviendas de obra nueva anuales a más de 150.000, con objeto de "crear empleo y revitalizar el sector". "El país necesita un sector de la construcción fuerte", señalaba.

Eso, así se hace.... Como los abusos del mercado inmobiliario y la construcción sin escrúpulos ni control ha sido la causa principal de la actual crisis económica y social, por no hablar del gran número de barbaridades medioambientales cometidas... ¡Hagámoslo de nuevo! En vez de aprender, ¡caigamos en el mismo error otra vez! Como, después de jugárnoslo casi todo a un solo sector económico en España, se ha ido todo a la mierda por vuestra ambición  - y por la de la cúpula bancaria, que por acción o por omisión fomentó el desmadre ya que usaba las hipotecas como garantía en sus operaciones financieras de altos vuelos y alto riesgo - pero los más afectados no habéis sido vosotros...¡Pues venga!¡A ver si la gente es igual de tonta y traga de nuevo!

Montones de casas vacías, y aún queremos construir más.... ¿Nos crees tan estúpidos para no saber a la perfección lo que te motiva realmente?

Lo que necesita el país, querido adorado de los especuladores, es que no se vuelvan a repetir los errores pasados, los excesos en el mercado inmobiliario que nos han costado sangre, sudor, lágrimas y corruptelas politicas. Lo que necesita el país, querido adalid de los recalificadores, es que lo liberen de gente que se ha enriquecido injustamente elevando el precio de una necesidad básica de forma artificial un pase de obra tras otro, condenando a miles de familias a años y años de sufrimiento económico, a jornadas laborales interminables y a no disfrutar juntos ni dedicar el suficiente tiempo a los hijos (luego preguntamos cómo los jóvenes de ahora han salido así). De gente que no ha dudado en untar a políticos, destrozar espacios protegidos, aumentar la ya de por sí elevada presión urbanística sobre ciertas áreas y espacios naturales sin importarles las consecuencias, quemar montes y demás barbaridades (ya sé, ya sé que, como en todo sector, habrá también gente honrada que se esfuerza en hacer su trabajo).

Así que podríamos hacer otras cosas, para variar. Podemos fomentar el alquiler rebajando la presión fiscal a los pequeños arrendadores y defendiendo sus derechos en caso de impago o vandalismo, para que les sea más interesante poner una casa en el mercado y les salga rentable hacerlo a un precio más ajustado. Podemos elevar las penas y los años de no prescripción de los delitos inmobiliarios, para que a los sinvergüenzas no les salga la cosa tan impune. También imponer una tasa elevada cuando una vivienda se venda de nuevo año o año y medio después de la compra, para acabar con la especulación de los "pases de obra". Podemos restringir la recalificación urbanística a lo estrictamente necesario, y fomentar la rehabilitación integral de edificios enteros, o de barrios enteros, para que sea más rentable y atractivo que construir edificios nuevos en zonas vírgenes (Tierra no hay más que la que hay y no debemos llenarla toda de ladrillo y cemento. Así, de paso, revalorizamos y revitalizamos esos barrios, y evitamos que se conviertan en guethos). Y en las zonas turísticas de costa, apostar por hoteles y un uso sostenible y no por tanto adosado.

Lo que necesita el país,en suma, querido amigo, es que cambiemos el modelo inmobiliario, y que el libre mercado no abuse de las necesidades de la gente. Porque está claro que la gente necesita un lugar para vivir y que, como normalmente uno no sabe o no puede construirlo, hay que pagar por ello... Pero también que hay que impedir que se abuse del hecho de que una vivienda es una necesidad básica. Como dijo el gran Forges en un artículo en El País allá por 2006 - en plena vorágine inmobiliaria -, la ley del libre mercado está muy bien para las teles de plasma o los móviles - cada uno que se compre el que pueda, y si no puede, que se fastidie -, pero nunca debimos permitir que esa misma ley fijara tan abusivamente el precio de la vivienda ni que se usara ésta como un objeto para enriquecerse, porque todos necesitamos vivir en una y no todos podemos pagarla. Sobre todo si un hatajo de piratas aprovechados y sin escrúpulos están engordando cruelmente a nuestra costa.

jueves, 13 de octubre de 2016

EL VOTO ÚTIL

En Política, yo soy muy raro. Aunque escoro un poco hacia la izquierda, pico de aquí y de allá, más que encerrarme en una ideologia, por las razones que di en otra de las entradas del blog. Quizá sea mi formación de Ingeniero Técnico, que me hace ver las cosas desde un punto de vista pragmático en el cual, como decia uno de mis profesores, "Lo Bueno es enemigo de lo Mejor".

Por eso me resulta tan difícil votar en unas Elecciones. Porque lo que me gusta de Ciudadanos no me gusta de Podemos, lo que me va del PSOE no me tienta del PP, y viceversa. Como pienso lo que pienso (véase "La Escora Permanente"), y no hay ningún partido "Transversal" que no esté encasillado ideológicamente, pues lo tengo crudo cuando llega el día.

Ahora vamos a los candidatos: Hay mucho vendehumos y mucho salvapatrias (o salvarregiones, o salvamumicipios) de boquilla que está en política para llevárselo crudo y velar por sus intereses personales (una jubilación dorada o un puestecillo en un Consejo de Administración), los de su Partido Político (véase el Powerpoint que pasa el PP a sus Ayuntamientos...¡Tiene cojones!) o los de sus colegas (elegid un caso cualquiera de adjudicación tendenciosa de contratos de servicios, cursos de Formación u obra pública) en vez de el de los ciudadanos. ¿Acaso te dan ganas de votar a alguno de ellos?

También hay políticos de otro tipo, por supuesto. Gente con vocación. Gente para la que la ideología es importante pero pesa menos que el interés general. Gente que de verdad trabaja sus conciudadanos, desde el Gobierno o desde una oposición responsable, que es consciente de que TODOS vamos a bordo. Gente a la que da gusto votar.

En un pueblecito de Almería está Virtudes, una jabata que pelea por conseguir cuanto más mejor para las tres villas de su Ayuntamiento. La ves una y otra vez en la Diputación o con los vecinos. Ha conseguido una estación de ITV en el municipio, una piscina en una de las poblaciones, un espacio escénico (algo así como un pequeño teatro) en la otra, y está detrás de una Residencia de Mayores. Reparte con equidad la inversión entre los tres pequeños pueblos en un ejercicio de equilibrio: ahora mejoro la plaza principal de éste, ahora una nueva carretera que reduce el tiempo para llegar al más alejado de los tres. Se nota que le gusta, y sus vecinos se lo agradecen otorgándole más y más votos en cada cita con las urnas, a pesar de que algunos han intentado cargársela. Es del PSOE, pero eso es lo de menos. Como si fuera de Marte. En realidad, ella es de todos y, si fuera vecino de ese pueblo, tendría claro mi voto.

En la Región de Murcia ocurria lo mismo con el ex-Presidente Alberto Garre, que en año y pico se preocupó por esta tierra más que Valcárcel y familia en los anteriores veinte - a vosotros no sé, pero a mí el que nada más acceder a la Presidencia se recorriera uno a uno los 45 municipios de la Región sin tener por qué hacerlo me dice bastante -, pero sus "compañeros" del PP regional fueron tan tontos, o estaban tan enfangados y debían tantos favores, como para no volver a designarle Candidato. Será porque les molesta, quizá, que no se ciña a los dictados de Génova y a sus trapicheos cuando no cuadran con los intereses regionales, o que cuando tiene que criticar la chapuza de la Desaladora de Escombreras o ciertas decisiones sobre Corvera, lo haga alto y claro. Que sea honrado y tuviera ganas de hacer las cosas bien. Un ejemplo de que en el partido no todo son ovejas negras y tramas corruptas, y ellos mismos se lo cargan. Será del PP, pero le hubiera votado a ojos cerrados. Espero verle de nuevo donde le corresponde, si tiene ganas.

Imagino que de Podemos y de Ciudadanos, y de otros partidos locales o regionales, habrá gente igual.

"Medid a los políticos por sus actos, y votad al que sea honrado, aunque sea de extrema derecha. Me lo dicta mi corazon de Izquierdas. Al ladrón no le voteis, ni aunque lleve la Hoz y el Martillo". La frase es de Julio Anguita, político al que no hay que perderse aunque no te guste lo que piensa, y es muy, muy acertada. Más de uno y más de dos deberían tenerlo en cuenta. Ese es el verdadero Voto Útil.